Es una de las preguntas más frecuentes que recibo: "¿cuánto tiempo tardas en hacer una web?" La respuesta honesta es que depende, pero no de una manera vaga. Depende de cosas muy concretas: qué tipo de web necesitas, qué material me aportas tú y cómo es el proceso de revisiones.
En este artículo te explico los plazos reales que manejo, por qué algunas webs se entregan en días y otras necesitan semanas, y cuál es el proceso de trabajo de principio a fin. Sin promesas de "tu web en 48 horas" que luego se convierten en meses de espera.
Plazos orientativos (desde el primer contacto):
Web básica: 3–7 días hábiles ·
Web profesional: 1–3 semanas ·
Web avanzada: 4–8 semanas
El cliente con el material listo siempre acorta el plazo a la mitad.
Web básica: pocos días
Una web de presentación sencilla —página de inicio, servicios, contacto y quizá una sección de sobre mí— la entrego en 3 a 7 días hábiles desde que tenemos todo claro.
Para una barbería, un estudio de tatuajes, un electricista autónomo o cualquier negocio local que necesita presencia digital sin más complicaciones, este tipo de web es suficiente y se puede tener operativa en una semana.
¿Qué hace que este plazo sea posible? Que el proyecto está acotado: pocas páginas, estructura clara, sin funcionalidades especiales. El trabajo es directo y sin ambigüedades.
Lo que más alarga este tipo de proyectos no es el desarrollo: es esperar a que el cliente envíe el logo, las fotos o los textos. Si llegas al primer contacto con ese material listo, la web puede estar publicada en 3 días.
Web profesional: 1 a 3 semanas
Una web profesional —con diseño más elaborado, varias secciones, blog, integración con WhatsApp o formularios avanzados, optimización SEO desde cero y adaptación cuidada a móvil— requiere entre 1 y 3 semanas.
Este es el rango más habitual en mis proyectos. Un restaurante con carta online y reservas, una clínica con descripción de tratamientos y ficha de equipo, una tienda de servicios con casos de uso detallados: estos proyectos necesitan tiempo para hacerse bien.
En este rango entran varios factores que afectan al plazo:
- El número de páginas o secciones. Cada una requiere diseño, textos y ajuste en móvil.
- El trabajo SEO. Investigar keywords relevantes para el negocio, estructurar los títulos, las metas y el contenido lleva su tiempo si se hace bien.
- Las rondas de revisión. Un proyecto con una sola ronda de cambios se entrega antes que uno con cuatro.
- La disponibilidad del cliente. Si hay que esperar días para recibir feedback o aprobaciones, el plazo se alarga inevitablemente.
Web avanzada: más tiempo, con razón
Los proyectos más complejos —webs con panel de administración a medida, gestión de reservas en tiempo real, tiendas online con catálogo amplio o aplicaciones web desarrolladas con Laravel— requieren 4 a 8 semanas o más.
Esto no es una excusa para dilatar el trabajo. Es el tiempo que tarda hacer algo sólido, seguro y escalable. Una tienda online que gestiona pedidos, pagos y stock no es lo mismo que una página de presentación. Requiere arquitectura, pruebas, gestión de errores y un trabajo de integración que lleva semanas, no días.
Si alguien te promete una tienda online completa en 48 horas, no te está diciendo la verdad. O ha recortado en algo que no ves pero que notarás más adelante: rendimiento, seguridad, facilidad de mantenimiento.
Cómo es el proceso de trabajo
Trabajo de una forma sencilla y sin burocracia. El proceso completo tiene cinco fases:
1. Briefing inicial (1–2 días)
Me cuentas qué necesitas: tipo de negocio, objetivos de la web, si tienes logo y fotos, si ya tienes dominio y hosting. Con esa información te mando un presupuesto cerrado en menos de 24 horas. Sin reuniones innecesarias.
Si lo aceptas, acordamos el plazo de entrega y empezamos. No hay contratos de 20 páginas ni reuniones de "kick-off" de hora y media. Solo empezamos a trabajar.
2. Diseño y estructura (2–5 días según complejidad)
Trabajo el diseño directamente en código, adaptado a tu identidad visual. No hago mockups en Figma que luego hay que "traducir" a web: voy directo al resultado final, lo que evita una capa entera de trabajo y comunicación.
En esta fase defino la estructura de páginas, la jerarquía visual, la tipografía, los colores y cómo se comporta todo en móvil. El objetivo es que la web sea clara, rápida y que guíe al visitante hacia la acción que quieres: llamar, escribir, reservar o comprar.
3. Desarrollo y contenido (3–10 días según complejidad)
Aquí está el grueso del trabajo: desarrollo todas las secciones, integro los textos y las imágenes, optimizo el rendimiento y configuro el SEO técnico. Cada página tiene su título, su meta descripción y su estructura de encabezados pensada para posicionarse en Google.
Durante esta fase voy enviando avances para que veas el progreso y puedas dar feedback antes de llegar a la entrega final. Prefiero corregir en el camino que entregar algo que no encaja.
4. Revisión y ajustes (2–4 días)
Te mando la web en un enlace de previsualización antes de publicarla. Aquí recojo tus comentarios —cambios de texto, ajustes de color, añadir o quitar algo— y los aplico. Incluyo una ronda de revisión en el precio; cambios adicionales o ampliaciones se pactan aparte.
Este es el momento más importante del proceso para el cliente. Revisarlo bien en este punto es más eficiente que pedir cambios una vez la web ya está publicada.
5. Publicación y entrega (1 día)
Una vez aprobada, publico la web en tu dominio, compruebo que todo funciona —formularios, velocidad de carga, visualización en diferentes dispositivos— y te entrego las claves de acceso a lo que sea necesario. La web es tuya desde el primer día.
Si necesitas ayuda con el dominio o el hosting, lo gestiono yo. No tienes que entender de servidores para tener una web funcionando.
Hacerlo bien vs. hacerlo rápido
Hay desarrolladores que ofrecen webs en 24 horas. Yo no. No porque no pueda hacer una web rápido, sino porque una web hecha con prisas tiene problemas que no se ven al principio pero que aparecen después: carga lenta, mal posicionamiento en Google, diseño que no convierte, código difícil de mantener.
Una web profesional es una inversión. El precio de una web en Madrid puede ir de los 400€ a los 2.500€ según el proyecto. Gastarte ese dinero en algo hecho a toda prisa no tiene sentido. El objetivo no es tener una web cuanto antes: es tener una web que funcione.
La variable que más controla el cliente: el material. Si llegas al proyecto con logo, fotos propias y un borrador de textos, el plazo se reduce drásticamente. Si necesito esperar semanas para recibir ese material, el plazo se alarga aunque yo trabaje rápido.
Dicho esto, entiendo que a veces hay urgencias reales. Si tienes un evento, una campaña o una fecha concreta, lo hablo contigo desde el principio y ajustamos el alcance del proyecto para que sea viable en ese tiempo. La transparencia va en los dos sentidos.
Qué puedes hacer para agilizar el proceso
Si quieres que tu web esté lista lo antes posible, esto es lo que más ayuda:
- Ten el logo listo. En formato vectorial (SVG o AI) si es posible. Si no tienes, también lo hablo contigo.
- Prepara fotos reales de tu negocio. Las fotos de stock no transmiten lo mismo. Unas buenas fotos propias hacen una diferencia enorme en el resultado final.
- Decide qué quieres comunicar. No hace falta que escribas los textos perfectos, pero sí que tengas claro qué servicios ofreces, qué te diferencia y a quién te diriges.
- Responde el feedback rápido. En la fase de revisión, una respuesta en el mismo día acelera la entrega varios días.
No te pido que seas experto en diseño web. Solo que estés disponible para tomar decisiones cuando las necesitemos. El resto lo hago yo.
Transparencia sobre mi agenda
Trabajo solo, como freelance. Eso tiene una implicación directa en los plazos: no tengo un equipo de diez personas que empieza tu proyecto mañana. Tengo una agenda real con proyectos en curso.
Cuando me contactas, te digo cuándo puedo empezar. Si mi próxima disponibilidad es en dos semanas, te lo digo. Si tienes prisa y no encaja, mejor saberlo antes de empezar. Prefiero decirte la verdad desde el principio que prometerte algo que no puedo cumplir.
Lo que sí garantizo es que cuando empiezo tu proyecto, es mi proyecto principal. No llevo veinte clientes a la vez. Eso es lo que permite los plazos que manejo: foco real, sin dispersión.
¿Tienes alguna duda sobre si este proceso encaja con tu proyecto? También puedes leer los errores más comunes en webs de negocios para entender qué estoy evitando en cada fase del proceso.